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Cómo comer bien y ahorrar en la cesta de la compra.

Uno de los gastos más importantes de los hogares es la cesta de la compra. Además, muchas veces es también el desembolso mensual más importante. No es un gasto aislado y puntual que se pueda solucionar con préstamos al consumo, como la compra de material escolar, sino que es necesario aprender a comprar bien para lograr equilibrar la economía familiar sin grandes sobresaltos.

Los supermercados y las grandes superficies gastan mucho dinero en estudiar la psicología del comprador. Pero nosotros, como consumidores, también podemos aprender a comprar lo que nos interesa más.

Cuidado con las ofertas de los supermercados

Las ofertas de los supermercados se merecerían un libro entero. Son la trampa más sencilla y en la que caemos más a menudo. Cuando sientas la tentación de inclinarte a por un producto situado bajo el cartelón amarillo brillante de letras enormes, hazte primero un par de preguntas:

  • ¿Es de verdad barato? A veces, al cambiar la capacidad del envase parece más barato, pero la realidad es que en muchas ocasiones es incluso más caro que el precio habitual del producto.
  • ¿Realmente lo necesito? Si el producto no estaba en tu lista de la compra, lo más probable es que no. Y, si no se trata de un básico como aceite, arroz, harina, etc., hay muchas probabilidades de que se acabe estropeando en el fondo de un armario.

Nunca vayas a comprar con el estómago vacío

¿Te has preguntado alguna vez por el maravilloso olor que desprende la sección de panadería y dulces de tu supermercado? Ese aroma, además de incitarte a comprar una bollería que no pensabas, te predispone a pasearte por los lineales de comida del supermercado con ganas de comprar caprichos. Y si has cometido el error de ir al súper con hambre, lo más probable es que acabes cargando con alimentos procesados y snacks que no pensabas adquirir.

Haz la compra cuando sepas que no va a haber mucha gente

Tal vez las horas menos saturadas de tu supermercado favorito varíen de un lugar a otro, nadie mejor que tú para saber cuándo hay menos gente. Si compras sin agobios, tendrás tiempo para pensar lo que realmente necesitas y no te arrastrará la ola de consumismo frenético que se apodera de muchas personas la víspera de un puente, por ejemplo.

Planifica las comidas de la familia

Parece algo obvio, pero una buena planificación de los menús ahorra muchos viajes al súper, con lo que nos quitamos de tiempo perdido y gasolina en muchos casos. Además, una buena planificación permite comprar productos frescos en los mercados. Se trata de una experiencia que los más pequeños de la casa no deben perderse y que además disfrutarán de verdad. Con unos buenos menús, la compra se puede tornar más sana y barata, y los productos frescos volverán a ser los protagonistas de las comidas familiares.

Y, si te apetece un capricho dulce, recuerda que cualquier bizcocho elaborado en casa siempre será más sano y gratificante que algo comprado deprisa y corriendo en un supermercado.